El poder de legislar no ha sido confiado a una persona en particular, ni siquiera a varias de ellas, individualmente consideradas, sino a un cuerpo colegiado que expresa la voluntad de los representados con una sola voz, mediante procedimientos democráticos.
Más que medir la cantidad de proyectos, de minutos en el recinto, de centímetros en los diarios de sesiones que ocupan los legisladores, o contar las radios en las que han hablado en la semana, se debería medir la cantidad de normas obligatorias que las cámaras sancionan (por meses o por años), valorar su pertinencia y oportunidad en relación con las necesidades sociales y, sobre todo, medir su nivel de cumplimiento por los obligados; especialmente por parte del gobierno.
Es decir, se debería evaluar y puntuar la aportación de cada acto parlamentario (no de cada legislador) a una respuesta política eficaz y relevante en cada una de las materias.
Las leyes son artefactos delicados y complejos que necesariamente requieren una elaboración colectiva, reflexiva y paciente, en cuyo trámite vale tanto la idea de quien formula la iniciativa como las aportaciones de quienes la corrigen o la mejoran, así como la decisión de quienes votan a favor o en contra de ella.
Desde luego que es posible evaluar el desempeño de cada legislador en particular, pero no contando uno por uno los proyectos que ha presentado, sino valorando y cuantificando las diversas aportaciones que han efectuado al debate parlamentario y a la disciplina de bloque, valorando la capacidad de sus asesores y evaluando la forma en que han logrado incorporar a sus propuestas enfoques favorables a las normas que se pretende sancionar.
Evidentemente, mucho más valioso es un legislador que, sin haber suscrito un solo proyecto, si haber pronunciado farragosos discursos en el recinto, trabaja en extrecha conexión con su partido y su grupo parlamentario para que las normas que elabora el cuerpo al que pertenece tengan el impacto político y social suficiente para solucionar los problemas u ordenar mejor nuestra convivencia.