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  • Vexilología y protocolo de andar por casa
  • Si nos dejásemos llevar por la escenografía de la imagen que ilustra esta página, se podría decir que la Escribanía de Gobierno es, muy probablemente, la única oficina pública de Salta que coloca las banderas como deben ser colocadas.
Las banderas oficiales, junto a la señora Escribana de Gobierno de Salta
Las banderas oficiales, junto a la señora Escribana de Gobierno de Salta

Mientras en los países más civilizados de la Tierra (y en algunos menos civilizados también) los retratos oficiales de los jefes de Estado son «retratos» (es decir, el alto es superior al ancho, por ejemplo 3:4, 2:3, 4:5, 9:16, etc.), desde Romero en adelante los cuadros de los Gobernadores de Salta no son retratos sino imágenes apaisadas.



En este tipo de imagen la proporción es justamente la inversa (la imagen es más ancha que alta, por ejemplo 3:2, 4:3, 16:9, 16:10, etc.) y quienes conocen algo del tema saben que se llama “apaisado” o “landscape” porque es el formato ideal para fotografiar —precisamente— paisajes, horizontes y escenas amplias.

En la fotografía de personas, si lo que se pretende es transmitir sensación de esbeltez, autoridad o intimidad, debe emplearse el formato retrato, no el apaisado.

Pero, más que el formato, lo que molesta un poco (bastante) de los cuadros oficiales de Salta es la colocación de las banderas. El Gobernador de turno siempre aparece en un cuadro “landscape” con la Bandera Nacional a un lado y con la bandera de Salta al otro, como si fuesen dos potestades diferentes.

Aunque la ley provincial que regula el uso de la bandera de Salta (la 6946 de 5 de junio de 1997) no contiene ninguna indicación sobre la colocación de esta bandera en los organismos públicos (porque sobre las ceremonias oficiales algo muy mínimo dice), lo correcto es poner una bandera junto a la otra, sin espacio (ni personas ni objetos) entre ellas.

Ideal sería, para mi forma de ver las cosas, que los salteños hiciéramos como los alemanes y los franceses, que ponen la bandera de sus países por delante de la bandera de la Unión Europea (la azul con el círculo de doce estrellas amarillas), que aparece así en segundo plano, pero siempre visible.

Pienso que en las oficinas públicas salteñas (obligadas por ley a usar la bandera roja y negra) el máximo honor debería corresponder siempre a la enseña nacional, y ese máximo honor expresarse muy claramente a través de una colocación diferente de cada una de las banderas.

La preeminencia de la Bandera Nacional desaparece totalmente cuando se la exhibe —aun dentro de un recinto cerrado— en el extremo opuesto al de la bandera de Salta. Las banderas deben estar juntas, y, de ser posible, la Bandera Nacional ligeramente más adelante que la bandera provincial, o aun esta última, en un formato más pequeño.

Por estos motivos, así muy sintéticamente expresados, es que me ha parecido que en la Escribanía de Gobierno tienen, en materia de banderas, las cosas mucho más claras que en la gran mayoría de oficinas públicas, en donde —da la impresión— que solo por descarte formamos parte de un país que tiene una única bandera desde hace 213 años.

La bandera de Salta —que valdría la pena recordar que no es un símbolo patrio— solo tiene 29. Por supuesto, el que quiera poner a Romero a la altura de Belgrano, puede hacerlo. Pero debe saber que estará cometiendo una pequeña injusticia histórica.

El Presidente de Francia junto a las banderas




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