Confieso que tuve que buscar en Google qué canción era, porque solo me acordaba de un pedacito de la letra y no conseguía arrancar ni a palos con la melodía completa.
Tuve que verme dos vídeos enteros de Nicola en YouTube, no solo para darme cuenta de que el traductor le hizo decir cosas incomprensibles en aquella canción, sino también de que el cantautor italiano está cada día más parecido a un abogado y exmagistrado salteño de gran fama en los años setenta y ochenta, y que hoy debe de tener solo unos pocos años menos que Nicola, que dentro de seis meses, si Dios quiere, cumplirá los 85.
Pero, volviendo a la letra, advierto alguna similitud con los versos que don Vicente López i Planes escribió para el Himno Nacional Argentino:
Sin culpa estoy yo, gitano es mi corazón
Cadenas rompió, es libre gitano y va
Va hasta encontrar el prado más verde que hay
Recoge las estrellas sobre sí y se detendrá, quizás, y se detendrá.
Evidentemente, las «rotas cadenas» y la «¡Libertad, Libertad, Libertad!» aparecen en la canción de Nicola di Bari, aunque no referidas a un pueblo sojuzgado que se levanta a la faz de la Tierra como una nueva y gloriosa Nación, sino a un «corazón gitano» que probablemente dejará de latir cuando encuentre el prado con el máximo verdor, que es un objetivo un poco más humilde.
Pero la parte «patriótica» más interesante de la canción es la que dice «Sin culpa estoy yo, gitano es mi corazón», que es precisamente lo que «cantó» en el recinto de la Cámara de Diputados de la Nación don Emiliano Estrada (pariente lejano de di Bari) cuando se enteró de que había sido acusado de un delito de intimidación pública por una fiscal.
Con el mayor respeto hacia di Bari y la Cámara de Diputados, creo que esa parte de la canción que dice «Recoge las estrellas sobre sí y se detendrá, quizás, y se detendrá» es tan absurda y poco poética como «Y forma estela al purpurado cuello, el ala es paño, el águila es bandera».
Estoy seguro de que, con un poco de suerte, Aurora habría ganado el Festival de San Remo de 1908, de no ser porque este festival empezó en 1951.
Pero para dar batalla, todavía tenemos en Salta a nuestro Nicola di Bari de andar por casa. A él le podemos preguntar siempre por qué su corazón es un gitano y pedirle que nos aclare de una vez el misterioso sentido de la letra de la canción, especialmente eso de recoger las estrellas sobre sí, algo que ni a Vicente López i Planes se le hubiera ocurrido.