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  • Candidatos, pero a los Grammy latinos
  • La pinza romero-urtubeysta diseñada para ahogar a Gustavo Sáenz ha empezado a apretar.
Zapata - Estrada - Biella
Zapata - Estrada - Biella

Los dos más recientes exgobernadores de Salta (y los únicos que integran el selecto «club de los vivos» junto a Hernán Cornejo) han puesto en escena la misma estrategia que ha caracterizado sus anteriores desafíos electorales, consistente en poner los huevos en diferentes canastas.


Por cierto, lo mismo ha hecho con anterioridad el «cuarto vivo» (el actual Gobernador) que en la intimidad deshoja la margarita envenenada del kirchnerismo.

Lo que anuncia la formalización por escrito de la alianza BZPTR es el consenso subterráneo entre Juan Carlos Romero y Juan Manuel Urtubey para desbancar (o, en su caso, restar apoyo popular) a un Gustavo Sáenz cuyo pecado más imperdonable es el de haber preferido gobernar (aun con enormes dificultades) a jugar el jueguito del poder.

Cada uno de los exgobernadores, en su particular empeño de echarle un pulso a la biología, ha elegido a un alfil (Carlos Zapata en el caso de Romero y Emiliano Estrada en el caso de Urtubey).

Se puede discutir hasta el infinito la calidad de la elección, pero seguramente no su oportunidad. La incompatibilidad ideológica entre Zapata y Estrada, aparentemente inconciliable, ha sido «solucionada» con la introducción en el tridente de don Felipe Biella, titular de un sello de goma que desde hace bastante tiempo se venía ofreciendo a los dos lados de la grieta.

Esta maniobra no tendría posibilidad alguna de prosperar si Romero no hubiera «dejado» en la coalición saencista a su hija Bettina Inés y Urtubey no hubiera hecho lo propio como Emiliano Durand. Y si los dos no hubieran acordado que la «bisagra» (dos veces sagra) del capítulo saencista del populismo neoconservador de Salta fuese ejercida por ese repúblico polivalente y pundonoroso que es don Abel Cornejo Castellanos.

Con este dibujo, la lectura del resultado de las próximas elecciones provinciales de mayo será imposible de hacer, puesto que nadie perderá, nadie podrá sentirse perdedor la noche del escrutinio provisional. Romero y Urtubey (al igual que Sáenz) sonreirán y se proclamarán victoriosos y la única derrotada será la democracia de Salta, que con estos trucos (y con otros aparentemente ingeniosos pero que solo revelan la incapacidad mental de sus arquitectos) sufrirá otro severo correctivo como los que viene soportando desde 1995 a la fecha.

Cualquiera sea el resultado, las elecciones no servirán para ungir un gobierno de base popular, sino para decidir qué cuota de poder tienen los poderosos de Salta, aquellos que solo tienen poder y no tienen ni idea de cómo ejercerlo para beneficiar a otros que no sean ellos mismos.

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