Las cifras que se han conocido anoche terminan por desmentir las afirmaciones de la exintendenta municipal de la ciudad de Salta, señora Bettina Romero Marcuzzi, que relacionó el bajo porcentaje de participación de los votantes en las elecciones salteñas con el «poco interés» en una oferta electoral en la que, por primera vez en muchos años, no había un miembro de su familia.
Probablemente lo que preocupa a Romero es el hecho de que el partido mileísta de Salta (el oficial), victorioso en el poblado Departamento de la Capital, ha anunciado que no hará una alianza con el romerismo para las próximas elecciones nacionales que se van a celebrar en octubre.
Será entonces una buena ocasión no solo para comprobar si la candidatura del senador Juan Carlos Romero –que aspira a ser reelegido por enésima vez para el mismo cargo– consigue sacar a los electores salteños de su «apatía abstencionista», sino también para demostrar que la crecida afinidad del senador vitalicio con las fuerzas libertarias le reporta votos o se los resta.




