A los pocos días de la evasión, el gobierno provincial ofreció la nada desdeñable cantidad de 10.000.000 de pesos como recompensa para aquel que pudiera aportar información certera que conduzca al escondrijo de Camboya.
Muchas usuarias del sitio gubernamental sostienen que Camboya es «muy sexy» y celebran que su foto semidesnudo se exhiba en un sitio web tan solemne como el del gobierno provincial, aunque lamentan que no se lo haya fotografiado de cintura para abajo.
Pero otros consideran que la fotografía del fugado es un verdadero atentado al pudor y las buenas costumbres. Reclaman que la nueva Unidad Fiscal de Flagrancia emplee herramientas de Inteligencia Arficial para «vestir» a Camboya y hacerlo aparecer un poco más decente. No falta razón a quienes dicen que abrir la página del gobierno y encontrarse con la foto de un tipo semidesnudo es un poco shockeante.
Otros, sin embargo, no critican la foto sino el hecho de que el banner de recompensa consigne el DNI de Peloc (28.824.854). ¿Es que acaso alguien lo va a localizar por el número de DNI? Estaría bueno que un carnicero que crea haberlo reconocido en la cola del puchero le diga: «Muéstreme su DNI antes de llevarse estos huesos».
Estamos a cuatro meses de la fuga de Camboya y hay poquísimas noticias acerca de su paradero. Pero si mañana se hiciera una encuesta de popularidad, mucha gente diría que la presencia de Peloc en la página del gobierno es incluso más consistente que la del propio Gobernador de la Provincia y de sus gestiones ante organismos nacionales para resucitar obras paralizadas.
A cuatro meses de la fuga, la gente ya sabe de sobra que la cabeza de Camboya vale diez palos. ¿Por qué seguir insistiendo entonces?
Esa página solo se ocupa de glosar los aciertos y las buenas obras del gobierno, y de destacar, una y otra vez, cómo sus funcionarios, un día sí y otro también, «fortalecen» todo lo que tocan.
¿Por qué entonces mantener a Camboya en la portada, si su sola imagen es un símbolo viviente de un sonado fracaso institucional?


