Al mencionar solo a uno de los partidos que han ganado, Urtubey se empeña en seguir considerando la situación política en Salta como un inexistente «ustedes y nosotros», como si la fuerza política que le duplicó en votos no existiera. Omitir el nombre de las mujeres victoriosas es también un gesto machista.
El ninguneo de Urtubey hacia la senadora Royón expresa su profundo resentimiento por el resultado electoral (no hay que olvidar que Urtubey no esperaba desbancar a Orozco sino imponerse por largas distancias a Royón). Pero también es expresivo de un visceral rechazo hacia el gobierno de Gustavo Sáenz, al que en petit comité responsabiliza de su estruendosa caída.
La derrota de Urtubey no solo lo aleja de los primeros planos nacionales, que siempre se creyó con derecho a ocupar, sino —lo que es más doloroso, para él y para su ego masivo— lo coloca fuera de la carrera gubernamental para 2027.
