Muchos deseaban fervientemente una derrota contundente como la ocurrida en la provincia de Buenos Aires, otros en cambio se consternaban ante la incertidumbre de las consecuencias que podían suceder luego.
Como muchos saben, este contrato era muy desventajoso para el vasallo ya que debía trabajar como un esclavo para pagar esa protección, amén de soportar abusos e injusticias terribles.
Lo que importa entender es que la inseguridad era la base conceptual de dicho sistema y hoy podemos ver en nuestra sociedad moderna que el concepto de inseguridad ha creado un sistema democrático frágil, endeble y manipulado por los que ejercen el poder.
Nuestros ciudadanos y especialmente el que habita las grandes ciudades están atemorizados, pocas cosas pueden ser tan irracionales y al mismo tiempo tan lógicas como el miedo. La inseguridad que provoca, no solo está circunscrita a la delincuencia, hay muchas formas de inseguridad, muchos esquemas de terror. El miedo a perder el trabajo, la casa, el auto, a la pobreza, a la economía y por ende a los políticos y a la política.
"Para quien tiene miedo, todo son ruidos". Decía Sófocles.
Fobias colectivas profundas afectan a nuestra sociedad y la inoculación de estos miedos se realiza por los medios de comunicación (o los miedos de incomunicación), verdaderos alarmistas sin piedad ni control que constantemente, además de ordenar lo que hay que comprar, consumir y hacer, inyectan la ponzoña del temor sin fondo.
Decía Tito Livio: "El miedo siempre está dispuesto a ver las cosas peor de lo que son".
El ciudadano de esta manera se convierte en siervo y como antaño es funcional a los grupos concentrados del poder.
Increíble pensar que la inseguridad existente es causada fundamentalmente por los mismos que dicen combatirla. Las malas políticas, la corrupción y la manipulación mediática son el nuevo eje feudal que nos menoscaba la democracia.
Donde existe servidumbre, es negada la dignidad humana, y los derechos humanos no son otra cosa sino la insistencia en la erradicación de la tiranía y/o de la coerción en todos los aspectos de la vida. Es terrible que en la modernidad estas formas viejas y lamentables de dominación sigan existiendo. Miles de personas de todo el mundo viven y mueren como ciudadanos ovejas del nuevo orden.
Estas elecciones, en realidad no fueron sorpresa… más bien presas del miedo de que “todo se vaya al demonio”… aunque ya nadie duda, que vivimos en el infierno.




