Al tiempo que Urtubey ha descubierto el potencial liberador de la palabra escrita (un ejercicio en el que felizmente no abusa -como en su discurso verbal- de sesquipedalismos mal sonantes), los ciudadanos de Salta hemos descubierto a un escritor poco ambicioso y bastante limitado, es verdad, pero también a un portador de ideas serias, a alguien con quien se puede -al menos en teoría- disentir o concordar sobre bases más o menos firmes.
A primera vista, la comparación parece un poco traída de los pelos, pero he de decir aquí -sin que se me caiga nada por reconocerlo- que el exgobernador de Salta (2007-2019) tiene algo de razón en su queja, aunque sus fundamentos carezcan de la solidez que se precisa para denunciar exitosamente un error político claro y manifiesto.
Lo que sí me parece fuera de toda duda es que Urtubey se ha olvidado de algunas de las cosas que dijo en ocasión de la impensada y probablemente desastrosa decisión de la entonces presidenta Kirchner de expropiar el 51% del paquete accionario de YPF, que a comienzos del otoño de 2012 se encontraba en manos de la petrolera española Repsol.
Es muy curioso, porque en su columna de ayer, el exgobernador de Salta dice -con ese estilo tan personal que lo caracteriza- que «la Argentina este año va a estar importando prácticamente 15 mil millones de dólares por falta de abastecimiento». Se refiere, claro está, a la importación de petróleo.
La curiosidad estriba en el hecho de que, en 2011 (el año anterior a la expropiación decidida por la señora Kirchner y aplaudida a rabiar por el propio Urtubey) la Argentina debió importar 9 mil millones de dólares de combustible. Fue precisamente aquel volumen de importación lo que empujó a la entonces Presidente de la Nación a declarar inadmisible para los intereses nacionales la continuidad del control de YPF por un grupo económico extranjero.
Ya en 2011, aquella cifra (los 9 mil millones de USD) representaba un aumento del 110% respecto de la importación del año anterior.
Las importaciones de 2011 fueron inadmisibles para Urtubey, y seguramente (queremos creer) lo son todavía más las de 2022, porque casi las duplican. El dato que debemos tener en cuenta, no obstante, es que en 2012 el entonces Gobernador de Salta apoyó sin reservas las expropiación a Repsol, probablemente sin saber o sin calcular que once años después, y ya con YPF bajo el control total de la «soberanía hidrocarburífera nacional» (como él quería), la importación de combustible se iba a incrementar de forma notable.
Según Urtubey, en la Argentina «no falta crudo», y no se refiere al rubicundo jamón que producen sus chancherías generosamente subsidiadas, sino a la falta de petróleo crudo. «La Argentina tiene crudo como para poder llevar adelante su producción. El problema es que tenemos un serio déficit de refinamiento, no falta de crudo».
Y aquí viene otra cuestión.
Para Urtubey, lo que hace falta son inversiones (extranjeras) en refinerías y para ello reclama algo que él llama con el nombre de «seguridad jurídica», pero que en su más íntima configuración concita más desacuerdos que consensos.
Sobre esto dice Urtubey (contradiciendo el vibrante discurso canadiense de Sáenz) que en la Argentina de hoy, la de ahora mismo, no hay seguridad jurídica. Añade que la falta de confianza en la regulaciones interiores ahuyenta a los potenciales inversores. Tiene razón.
Pero ¿acaso no apoyó él la sanción de la ley nacional Nº 26.741, que dejó a los avaros pero descuidados petroleros españoles con dos palmos de narices? Expropiar de la noche a la mañana ¿es una forma de contribuir a cimentar esa seguridad jurídica que Urtubey ahora echa en falta? ¿O no lo es? ¿Acaso Urtubey no es el autor material del despojo a Casinos Austria, que terminó haciéndonos perder un pleito millonario en un tribunal internacional? ¿Esta es la idea que Urtubey tiene de la seguridad jurídica que se debe ofrecer a los inversores extranjeros?
Reinversión de utilidades
En una desordenada entrevista a pie de calle, que data del año 2012, Urtubey, quien por entonces era el Gobernador de Salta, decía que «las provincias» (no mencionó específicamente a Salta) se iban a beneficiar de la expropiación a Repsol porque se iba «a volver a los niveles de producción como los que tiene que tener una empresa de este nivel».Ya en 2012 decía Urtubey que YPF era «deficitaria en inversión». Pero hace 12 años, teóricamente, la culpa era de los españoles. Ahora, ¿a quién debemos echarle la culpa? Hay que recordar que entre 2012 y 2022 (diez años) Urtubey ha gobernado siete.
Con ese agudo ojo profético que lo caracteriza (no previó, por ejemplo, quedarse varado tres semanas en Madrid a causa de la pandemia y el confinamiento del primer estado de alarma), Urtubey decía en 2012 que tenía (habló en plural) «una perspectiva muy interesante», que consistía en que las «utilidades» (nombre que en la Argentina se da a los beneficios de la empresa) «no salgan del círculo de la actividad económica».
Lo que quiso decir es que los beneficios de la petrolera nacional ya no se repatriarían a España, sino que, a partir de la expropiación, se iban a reinvertir en la Argentina.
«Ni la Nación ni las provincias buscan naturalmente lucro en esto sino garantizar el abastecimiento de hidrocarburos en la Argentina».
Con los años, y la evolución de la política, podemos decir que ni se han reinvertido las «utilidades» ni se ha garantizado el abastecimiento de combustible. Los dos objetivos enunciados por Urtubey no se han alcanzado. Y a pesar de sus críticas de hoy, lo único que se puede decir es que más que esto un ser humano no puede errar. Son dos penales pateados a la tribuna.
Ahora, que si a Urtubey -entonces kirchnerista- se le ocurriera decir que la debacle fue causada por Macri (como le gusta decir a muchos del actual gobierno), habría que recordarle que él también fue macrista y uno de los primeros.
En suma, que cuando los archivos te atrapan, es muy difícil zafar. La escritura libera; es verdad, pero uno sigue siendo esclavo de sus propias palabras y amo de sus silencios.