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  • Inteligencia superior
  • El senador vitalicio por Salta ha vuelto a las andadas en la red Twitter, en donde de tanto en tanto obsequia a sus numerosos seguidores con piezas inolvidables de sabiduría.
Romero y su hija la Intendenta
Romero y su hija la Intendenta

Si hace algunas semanas atrás, Juan Carlos Romero lamentaba que no hubiera coches bomba [sic] en el aeropuerto salteño, hoy su vena antikircherista le ha vuelto a jugar una mala pasada.



Si uno lee bien el texto del tuit de Romero, se podrá dar cuenta de que el senador confunde a los detectives con los adivinos.

El senador atribuye a los detectives una inteligencia superior. Si así fuera, la reserva intelectual de Salta no se encontraría en algunos círculos aficionados a publicar columnas de opinión en el diario de propiedad del senador sino en la hoy renacida Brigada de Investigaciones de la Policía, tras la muerte certificada del Cuerpo de Investigaciones Fiscales.

Bien podría haber escrito: «No hace falta ser Nosferatu para darse cuenta de que las políticas de los Kirchner no conducen a ninguna parte». Claro que lo de Nosferatu es solo para Romero, porque cualquiera con un poco menos de experiencia cinematográfica, en vez de Nosferatu, hubiera aludido a Nostradamus.

Pero Romero pasa olímpicamente de los adivinos, videntes y profetas. Prefiere al gremio de los detectives, a los modernos Sherlock Holmes como Anthony Petrocelli, Adrian Monk o quizá el mítico Mannix, al que dio vida el inolvidable Mike Connors.

Quizá tenga razón Romero, en el sentido de que muchas de las «políticas k» se parecen más a una trama criminal que a cualquiere otra cosa. Si ese fuese el caso (al menos para Romero parece que lo es), la competencia por razón de la materia no es de los adivinos sino de los detectives.

Si seguimos las enseñanzas del maistro Romero, para averiguar si las políticas de los K dan o no algún resultado, con sus aprietes y bravuconadas incluidos, hace falta una lupa más que una bola de cristal.

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