En las primeras líneas de su escrito, el exmandatario denuncia lo que él llama él déficit que tenemos en acceso a la información pública, y se pregunta: «¿Cómo una democracia como la nuestra no tiene recaudos y mecanismos para que sea literalmente automático el ingreso a la información pública respecto de las cosas que pasan en nuestra República Argentina?».
Y es curioso, porque solo en materia de movimientos de aeronaves, la información pública del gobierno de Salta que él comandó entre 2007 y 2019 fue cercana a cero, y no precisamente porque los ciudadanos interesados y legitimados no hayan pedido explicaciones e informes por los canales institucionales que corresponden.
Mientras Urtubey se mantuvo en el gobierno, no hubo por parte de autoridad responsable ninguna información relevante sobre los movimientos de las aeronaves del Estado provincial salteño, sobre las que pesaba (y aún pesa) la seria sospecha de haber sido irregular y abusivamente afectadas a la campaña presidencial del entonces Gobernador.
El acceso a esta imprescindible información pública no fue en Salta ni automático ni no automático. Simplemente fue imposible por el manto de opacidad extendido por el gobierno.
Crímenes y 'experiencias'
En otro pasaje de su escrito, Urtubey se formula otra pregunta: «¿La vinculación Venezuela-Irán-Argentina tiene que ver con cuestiones comerciales de exportaciones de Argentina?» Y se responde a sí mismo: «Claramente, no. Entonces, nos tenemos que empezar a preocupar, sobre todo porque somos un país que vivió las tristísimas experiencias de la embajada de Israel y la AMIA».La calificación de Urtubey rebaja sustancialmente la consideración moral, social e institucional de dos acciones brutalmente criminales que se cobraron la vida de 115 seres humanos y que dejaron secuelas a varios centenares de personas.
Esta extraña e inoportuna dulcificación de los atentados más crueles y sangrientos que ha vivido la República Argentina no ofende solo a la comunidad judía, o a los familiares de las víctimas, sino a todos los ciudadanos del mundo (argentinos y no argentinos) que en su momento han condenado, con fuerza y sin apelar a eufemismos, acciones criminales cuya autoría se atribuye a lo peor del terrorismo internacional.