Esta mañana, en una entrevista concedida a una radio de la ciudad de Salta, Urtubey -al que parece que los recursos no le alcanzan para llegar a fin de mes- destaca la necesidad de los acuerdos y la importancia de la «madurez para superar los disensos».
A diferencia de lo que decía solo 48 horas atrás, Urtubey ha dicho que la necesidad de cambio «es legítima». Baste recordar que él y sus seguidores presentaron el voto a Milei como la antesala del infierno del Dante. También dijo que la Argentina «empezará a transitar un camino nuevo», en el que espera que los futuros gobernantes lo encuentren a él, siempre tan dispuesto a ofrecerse «para lo que surja». Son años preparándose para «servir» a la patria. Es una pena que la patria no se deje.
Urtubey, que durante doce años seguidos ha despreciado a la oposición en Salta, que ha destruido calculadamente a los partidos políticos y que ha sido -y sigue siendo- una víbora con sus adversarios, habla de que hay que terminar con la “lógica de la confrontación permanente”.
En la misma línea, quien ha dejado a Salta hundida en la miseria y con un pasivo social casi imposible de levantar, ha llamado a “administrar los disensos y trabajar los consensos para construir un destino común”. Un destino común que lo tenga, por supuesto, a él como destacado protagonista.
Urtubey es la demostración más clara de que cuando el talento escasea, para vivir se necesita poder y que sin él se muere de inanición.