Iruya.com es hoy el sitio digital nativo de noticias más antiguo de Salta, uno de los primeros en la Argentina y en Hispanoamérica.
El año 2024 se ha cerrado con la desgraciada revelación de que algunos profesionales salteños de la comunicación han recibido empleo y dinero público con el solo objeto de producir contenidos injuriosos diseñados específicamente para destruir el prestigio de algunos adversarios y de influir en la lid política.
La aparente asunción de responsabilidades por parte de un solo personaje político no puede de ningún modo oscurecer el hecho de que se han utilizado las webs, las redes sociales y los recursos que normalmente emplea la comunicación veraz y transparente para difundir mentiras, proferir insultos, levantar calumnias, crear desasosiego y fomentar el odio. No solo la profesión debe sacar consecuencias de estos excesos: también deben hacerlo los usuarios y lectores.
No podemos dejar pasar nuestro cumpleaños número 28 sin condenar tanto a los que han pagado para generar estos contenidos dañinos y los han utilizado en su provecho, como a los que han aceptado el encargo, por mucho que hoy se muestren arrepentidos y hayan confesado sus fechorías.
Un perjuicio de semejante magnitud a la confianza de los usuarios, a la credibilidad de los medios y al prestigio de los profesionales no se repara con un simple pedido de disculpas.
Tenemos que denunciar asimismo que detrás del escudo de la opinión libre se refugian webs que se dedican solamente a fabricar indignación y a hacer de la reacción ciudadana destemplada su particular negocio.
En este aniversario tan importante para la comunicación en la Provincia de Salta hacemos un llamamiento a la reflexión de todos aquellos que se sienten tentados a replicar estos modelos despreciables, no solo en la web y en las redes sociales, sino también en la radio, la televisión y los periódicos impresos.
La permanencia en el tiempo no solo depende de la mera voluntad de perdurar. También influyen aspectos como la calidad de los contenidos, el respeto a la inteligencia del lector, la consistencia del estilo, la transparencia en la gestión y las aportaciones serenas a la convivencia.
Muchos han perecido por su incapacidad para cultivar estas cualidades. Nosotros seguimos adelante.





