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  • Actos oficiales por el 25 de Mayo
  • Al Arzobispo de Salta le han sobrado algunos asientos durante la celebración del solemne tedeum por el 25 de Mayo, Fiesta Nacional argentina.
Sobria delegación
Sobria delegación

Algunos optimistas esperaban que los fríos bancos de madera de la nave central de nuestra iglesia catedral estuviesen a rebosar (como si en vez de monseñor Cargnello la homilía fuese a ser pronunciada por Tini Stoessel), pero nuestro veterano pastor de almas descarriadas se ha visto obligado a llenar el vacío con algunos «infernales», prolijamente dispuestos entre los bancos, como si esperasen el paso de la novia del brazo de su tambaleante padrino.



La presencia de estos gauchimilitares en la mismísima casa de Dios es algo más bien paradójico, pues solo puede asemejarse a un coro de querubines en una fiesta satánica. Para decirlo en términos salteños, los «infernales» en la Puerta del Cielo están más desubicados que cubetera en el horno.

Se sabe que los salteños reservan sus mejores galas y honores para Güemes. Antes de salir de sus casas para ir a congelarse a la Catedral, muchos han recurrido al siguiente razonamiento: «¡Fijate vos si yo voy a madrugar por Cornelio Saavedra! ¿Acaso no era boliviano?».

Por esta razón, muy probablemente, ninguno de los tres poderes del Estado ha enviado a sus máximos representantes. La otra razón —lógicamente— es que más de uno ha caído rendido a los encantos del fin de semana largo y le ha importado un pepino el 25 de Mayo.

No ha estado el Poder Ejecutivo, que ha preferido delegar en la Ministra de Educación, que muy «educadamente» (como quien hace honor a su cargo) ha ocupado el centro de la escena, acompañada por su señor esposo, vestido de calle, como corresponde a alguien que le ha tocado de refilón la primera fila delante del Señor del Milagro.

Tampoco han estado el Vicegobernador ni el presidente de la Cámara de Diputados. En la primera fila frente al Cabildo se pudo ver al diputado «Bubble Boy», a la diputada Cartuccia y al senador Pailler, pero a ninguno de los jerifaltes legislativos. Más de uno alegó estar enfermo (de furia) luego de la derrota de River ante Belgrano de Córdoba en la final del Torneo Apertura.

Tampoco han estado el Intendente Municipal de la ciudad, que ha mandado a su Secretaria de Gobierno, ni el Procurador General. En representación del Ministerio Público ha asistido la Defensora General (la Cuti Romero del foro), señora Ada Guillermina Zunino.

Y ha faltado también la presidenta de la Corte de Justicia, que ha preferido enviar a presenciar las «danzas tradicionales» a su fiel lugarteniente, la señora Adriana Rodríguez Faraldo, como para que esta recoja en carne propia las «observaciones y objeciones» a su nuevo e inconstitucional nombramiento como jueza de la Corte.

Por no haber, casi no había policías. Consultadas fuentes de la Jefatura, se nos ha informado que todos los agentes de la fuerza se encuentran abocados a la caza del prófugo Camboya Peloc y que solo se mantiene una guardia mínima en comisarías, a las que el ministro piensa rebautizar como «centros de fuga».

En suma, que lo que antaño era la «plana mayor» hoy ha sido sustituida por la «plana menor». Si el Arzobispo se enteraba a tiempo de este desaire protocolar y patriótico, seguramente habría hecho que el tedeum y la homilía fuesen entonados por el padrecito Crespo, o por cualquier otro cura de baja graduación.

Curiosamente, en la foto de tipo «rueda de presos» que se ha difundido a los medios, entre «Bubble Boy» y la defensora Zunino aparece un perro (con etiqueta de ubicación y todo), cuya presencia se ha justificado por parte del ceremonial del gobierno diciendo que se trata de un descendiente directo del caschi que acompaña a Hernando de Lerma en el escudo de la ciudad.

La Catedral vacía durante el tedeum




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