Entre las bellezas que contiene el documento, figura la declaración de que el peronismo de Salta «sostiene la vigencia del pluralismo» y la de que, en su nombre, el peronismo de Salta quiere «fortalecer y garantizar los valores de la democracia y el imperio de las instituciones de la República».
Los diputados de Ahora Patria y del PRO, que proponían para ese cargo a la señora Sofía Sierra, se quedaron sin representación en la mesa. Toda una fiesta del pluralismo, coordinada desde la comisión de festejos que dirige el tabaquista señor Amat y de la que forma parte el señor Galíndez.
Esta maniobra -conocida de sobra desde los enjuagues de Urtubey- forma parte de la NUEVA SALTA que proclama el documento peronista. Lo que quiere decir que, en la NUEVA SALTA, las cosas van mejor si todo es peronista; es decir, desde el Presidente de la Cámara, hasta el que sirve el café en el recinto. Esta es la verdadera «obra purificadora» de Perón y Evita: los «impuros», duermen afuera.
Este pequeño arrebato de totalitarismo es solo una muestra de lo que sucede en instituciones como la Auditoría General de la Provincia, el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados o el Consejo de la Magistratura, en donde los lugares que la Constitución reserva para las minorías opositoras son ocupados por la mayoría gobernante, apelando a trucos como el que intentó Cristina Fernández de Kirchner en el Senado nacional para arañar un asiento en el Consejo de la Magistratura nacional.
Gestos antidemocráticos y negatorios del pluralismo político como este son mucho más elocuentes y reflejan mejor el sentimiento íntimo de los peronistas de Salta que el horrible documento que firmaron ayer algunos que se dicen peronistas y demócratas, pero que cuando llega la hora del reparto, se quedan con todo, y más si pueden.


