Hoy, 1 de febrero de 2026, cuando ya no hay dudas de que vivimos en un mundo hiperconectado, nuestro sitio web cumple 29 años, y se complace en celebrarlo con todos nuestros usuarios y lectores; tanto con los que nos conocen desde nuestros inicios, como con aquellos que nos han descubierto solo ayer.
Muchos de estos sitios, a pesar de la calidad de sus contenidos y de su cuidada presentación, han desaparecido. No han conseguido mantenerse, o no han sabido hacerlo.
En algunos casos han pasado a formar parte de la mitología de nuestra intrahistoria cultural y, en otros, del coleccionismo de hemerotecas. Pero, en una mayoría de casos, sus impulsores han cedido posiciones en la vertiginosa carrera de la actualidad y han visto sus esfuerzos condenados al olvido.
Por largas distancias, Iruya.com es el sitio web informativo nativo digital más antiguo de Salta, uno de los más antiguos del país y de los primeros del continente.
Haber durado 29 años (10.592 días, exactamente), en los que no hemos dejado de producir nuevos contenidos, no supone para nosotros un logro especial. Lo que de verdad nos entusiasma y nos anima es pensar que durante todo este tiempo —casi un tercio de siglo— hemos ejercido una discreta influencia en debates sobre asuntos de actualidad, y que, a la vez que hemos aprendido de otros (y seguimos aprendiendo), hemos contribuido, con nuestras mejores prácticas, a que nuestros competidores también aprendan y mejoren.
El crecimiento y la evolución del ecosistema informativo digital de Salta no podría entenderse sin la aportación de un puñado de sitios que cultivan la comunicación al más alto nivel. Entre ellos se debe contar a Iruya.com.
Una publicación que se mantiene a flote durante tanto tiempo sin perder su compromiso inicial, ni resignarlo, sin arriar sus banderas y sin disimular sus raíces culturales es, sin dudas, una rara avis en el poblado universo del periodismo digital.
Mantener el pulso firme en un mundo cambiante es hoy casi una proeza. A pesar de lo que la humanidad ha vivido en los últimos veinticuatro meses, seguimos intentando ejercer una tolerancia liberal y extensa con todas las ideas en pugna.
Pero con límites. No defendemos ni defenderemos ni a dictaduras ni a totalitarismos, no nos plegaremos a las críticas destructivas hacia la democracia, rechazamos los nacionalismos y la xenofobia, no hacemos apología de la violencia salvadora, ni alentamos los personalismos degradantes o los populismos de ningún signo.
De algún modo, somos más illuministi que illuminati.
Para algunos —no para nosotros—, los hechos son más importantes que la opinión. Y si la opinión, en este caso, es buena, mala o regular, probablemente más importante que ella sea el hecho de estar en vuestras pantallas desde hace 29 años. Es un dato irrefutable.
Nosotros —a diferencia de otros— no celebramos solo el tiempo, sino también, y especialmente, el privilegio de comunicar y el honor que supone llegar a un público que, aun sin estar de acuerdo con nuestros enfoques, nos distingue a diario por la calidad de nuestros contenidos y la honradez de nuestras opiniones.
A todos, muchas gracias por habernos permitido ver el amanecer de otro 1 de febrero.
Luis Alberto Caro Figueroa
Fundador
