La agencia advierte que el fenómeno puede elevar aún más las temperaturas globales y aumentar el riesgo de olas de calor y otros eventos extremos, sobre un planeta ya afectado por el calentamiento causado por la actividad humana.
En América Latina y el Caribe, el pronóstico anticipa un tiempo más seco de lo normal en partes de Centroamérica, el Caribe y el norte de Sudamérica. La reducción de las lluvias puede afectar el abastecimiento de agua, la agricultura, la generación de energía y la seguridad alimentaria, especialmente en las comunidades más vulnerables.
El Niño suele alcanzar su punto máximo entre noviembre y febrero, aunque sus efectos pueden prolongarse hasta 2027. La organización pidió a los gobiernos prepararse desde ahora para reducir los riesgos y proteger vidas y medios de subsistencia.
Fuente: ONU en https://news.un.org/es/story/2026/07/1541639