Pero el «secuestrador» no ha pedido un rescate. Se ha llevado a su presa y no tiene la intención de devolverlo, ni por todo el oro del mundo.
En muchos casos, los secuestradores les hacen llegar un vídeo; pero en otros, les mandan una oreja o el dedo meñique de una mano.
Nada de esto le ha ocurrido por el momento a Maduro. Delcy Rodríguez quiere saber si el dictador vive o no, solo para asumir el poder de forma más rápida.
En vez de una «proof of life», Donald Trump se apresta a enviarle a Delcy una «proof of purchase», que no le va a servir de mucho para hacerse con la presidencia venezolana inmediatamente.