Según el diario El Tribuno, las columnas de peregrinos que caminan por la ruta nacional nº 51 se vienen adelgazando -impercetiblemente pero sin remedio- desde que la minería de altura demanda un mayor volumen de empleo de «lugareños».
Lo cual es en cierto modo paradójico, pues muchos peregrinos recorren a pie enormes distancias para pedirle al Señor del Milagro, entre otras cosas, que los bendiga con trabajo. Pero una vez que lo tienen, dejan de peregrinar.
¿Son nuestros fieles peregrinos unos materialistas que cuando ven satisfechas sus expectativas laborales se olvidan de quien los ha bendecido?
Si fuera realmente así, se estaría penalizando a nuestro Patrono Tutelar por su éxito.
Pero cuando más andaban los peregrinos olvidados de su Dios y Señor, han salido los expertos laborales de Salta a proponer que, por donde corresponda, se investigue si quienes los emplean a los «originarios» en las imposibles alturas de Olacapato (chinos, coreanos, franceses, etc.) les dan permiso sus humildes obreros para faltar al trabajo y cumplir con su tradición peregrina.
Porque es posible que algunos de sus patrones y co-workers extranjeros, así como se dedican a actividades non-sanctas en General Güemes, consideren incompatible al litio con la divinidad. Más de uno de ellos organizaría gustoso peregrinaciones masivas a la tumba de la Rusa María.
Algunos entusiasmados funcionarios del gobierno provincial de Salta, de esos que piensan que el litio ha hecho más por esta tierra que cualquier imagen sagrada, están seguros de que debe haber peregrinaciones inversas; es decir, columnas de caminantes que arranquen desde la Plaza 9 de Julio y que en vez de descender, asciendan desde el valle hasta la puna.
De lo que se trataría es de crear una nueva clase de feligreses capaces de desplazarse hasta el salar de Pocitos, para dar gracias a la Pachamama por que tengamos litio en cantidad para alimentar las pilas del mundo. El lema «Salta tiene los minerales que el mundo necesita» está dejando el Pacto de Fidelidad a la altura del Pacto de los Cerrillos.
Al parecer, la adoración en la altura del nuevo becerro de oro que proponen algunos funcionarios del gobierno no parece estar mal vista por la jerarquía que habita en el Palacio Episcopal de España y Mitre, que -según dicen- ha hecho ya sus cálculos económicos y concluido en que, dentro de un par de años, deberíamos volver invitar al expresidente Mauricio Macri para que esta vez se lleve de la quebrada del Toro «el rostro de la riqueza».

