Este tipo de pájaros suele zambullirse en busca de su presa a unos 400 kilómetros por hora, pero se conoce que al Falco peregrinus de Las Lajitas le falló el GPS y, en vez de descender vertiginosamente sobre un gallinero poblado de jugosos pollos, lo hizo sobre una escuela primaria en donde, en plenas vacaciones de invierno, solo encontró pizarrones y tiza.
El lugar elegido por el portentoso animal para aterrizar ha provocado un conflicto jurisdiccional entre la Dirección General de Policía Rural y Ambiental, que depende del Ministerio de Seguridad y Justicia, y el Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología, que dirige y orienta doña Cristina Fiore Viñuales.
Fuentes de la cartera educativa han negado que, al llegar a la escuela el halcón estuviera «desorientado», ya que las docentes del lugar tienen todo bien señalizado en el establecimiento. Y, además, en dos idiomas. No es problema de las maestras que el halcón no entienda wichi, dicen desde el Ministerio.
Según expertos conservacionistas, además del peregrino, en la zona habita también el halcón común (Falco tinnunculus, también conocido en el área andina de la Provincia de La Rioja como Falco tinkunacus).
Así como el ave riojana aparece cerca de fin de año, el halcón peregrino salteño suele desorientarse cuando se aproxima la fiesta del Milagro y la renovación del Pacto de Fidelidad. Incluso antes de la Entronización, según ha señalado una fuente cercana al Vicario General de la Archidiócesis.
Enterado de la noticia del hallazgo del pájaro en Las Lajitas, el Arzobispo de Salta ha intentado por todos los medios a su alcance llevar el pájaro peregrino a la Catedral, para que desde el campanario que da al poniente lance vuelos rasantes sobre el monumento al general Arenales, que se encuentra a cincuenta metros del templo.
La explicación que han dado desde la curia es que un halcón peregrino de tal porte acabará con las molestas palomas que mantienen hecho una porquería (lleno de caca) el sólido bronce del general patriota.
Desde el Ministerio de Educación han aclarado: «El que está desorientado es el Arzobispo».
Sin embargo, a pesar de las disputas entre unos y otros, el halcón milagrero no irá ni a la escuela ni a la iglesia. Será restituido «a su hábitat», exactamente igual como hace el gobierno cuando un wichi abandona el Pilcomayo.