Quizá de Homero, cuando imaginó que el personaje de su épico relato iba a golpear al insolente Tersites hasta reducirlo al silencio. O tal vez de algún otro poeta clásico.

Si Homero resucitara, pero no en Ítaca sino en el barrio 17 de Octubre de Salta, seguramente escribiría aquí otro poema épico titulado: «La odiosa osadía de Odiseo» en el que su arrojado protagonista, en vez de ser discípulo del centauro Quirón, es un alto jefe del Cuerpo de Bomberos de la Policía de Salta.