En nuestro país, en menos de diez años, los nacimientos bajaron en un 41 %, pero este dato es casi nada por lo que está pasando en países como Corea o Japón, en donde la crisis está afectando el sistema educativo en particular y económico en general. Se calcula que en pocos años estos países tendrían la mitad de su población.
Para empezar, podemos decir, que hace 50 años el tener hijos era importante y considerado necesario para la realización personal. Ser padres era sinónimo de responsabilidad y jerarquía ya que formar una familia daba imagen de seriedad. Hoy, notablemente y según encuestas, un 75% de los jóvenes en edad reproductiva consideran que tener hijos no es esencial para realizarse en la vida.
Las razones son muchas, pero y según las encuestas, existen seis cuestiones que se deben tomar bien en cuenta.
1) La paternidad y/o maternidad trae muchos gastos y produce un impacto negativo en la economía personal o de pareja.
2) La cuestión profesional – muchos y especialmente mujeres consideran que avanzar y progresar en un trabajo o profesión es incompatible con la crianza de niños. El aumento de la participación femenina en la educación y el mercado laboral ha contribuido a que las mujeres puedan retrasar la maternidad u optar por tener menos hijos o directamente no tenerlos.
3) Otro factor para tener en cuenta es la falta de estabilidad en los vínculos de pareja y la reducción sustancial de casamientos. Según estadísticas realizadas en Europa, una pareja actual dura entre 3 y 5 años y luego cada uno sigue caminos diferentes. Muchas veces y en un cálculo de casi el 45% no son años consecutivos.
4) La desigualdad en el reparto de tareas es un factor que pesa muchísimo ya que según los estudios realizados las mujeres deben invertir el cuádruple de tiempo que los hombres para el cuidado de un hijo.
5) La cuestión del futuro: muchos piensan que traer niños al mundo es un acto egoísta ya que puede aumentar la crisis demográfica y de recursos del planeta.
6) El tema de la felicidad: los jóvenes creen que ser padres es una carga terrible y molesta, quita libertad y fundamentalmente es aburrida y fatigosa. Hoy el ideal de una persona es viajar y pasarla lo mejor posible. Gozar de la vida, del sexo, de la diversión sin límites es un ideal para las personas que viven el “hoy”.
A todo esto, le podemos sumar que el acceso a métodos anticonceptivos modernos ha permitido a las personas controlar mejor su fecundidad y optar por tener menos hijos o no tenerlos.
Pero… ¿y los padres?
Con respecto a los que quieren tener hijos, para empezar, podemos decir que el 75% de esta categoría, en los últimos 10 años han tenido un solo hijo. Pero ya desde hace más de estos diez años que esta costumbre se viene consolidando, lo que trae aparejado pro y contras.Tener un solo hijo es bastante complicado, aunque de seguro es más económico. La sobre-atención y sobreprotección es casi irremediable, al margen de que todos los gustos y disgustos van sobre esta personita, que muy seguramente no aprenderá a compartir y/o vivenciar cuestiones la convivencia, cosa que teniendo hermanos estas cuestiones estarían aseguradas.
Según estudios realizados, “al hijo único” le cuesta, ya de grandecito, a mantener relaciones estables y por supuesto a decidirse a tener hijos. O sea…
Otra si digo, los padres de hoy fueron dominados por sus padres y ahora dominados por los hijos… la presión es intensa y muchos quieren ser los mejores padres, pero sin lugar a dudas, son pésimos ya que no ejercen autoridad, no marcan límites y sobre todo le escapan al rol de padres pretendiendo ser amigos de sus hijos. Un combo perfecto! Pero también una paradoja perversa… buscan sobreprotegerlos de accidentes, magulladuras, bulling y la mar en coche y los tienen en casa abarrotados de pantallas, juego on-line, pornografía y cuanta cosa le puede matar su mente infantil.
Y por supuesto y como es de entender, esos niños luego no querrán tener hijos.