La Unión Europea dio el pasado viernes luz verde a la firma del acuerdo comercial con Mercosur. Han sido más de 25 años de negociaciones y retrasos y por fin llega uno de los pactos más ambiciosos y de mayor alcalce a nivel internacional.
El acuerdo se perfila como un motor relevante para la economía española. Para Pedro Sánchez, gracias a este pacto las empresas españolas podrán entrar a nuevos mercados, exportar más, y generar más empleo. Y esta opinión la respalda un exhaustivo informe elaborado por María C. Latorre, profesora de la Facultad de Estudios Estadísticos de la Universidad Complutense, encargado por el Gobierno. “A largo plazo, el acuerdo tendrá un impacto positivo en el bienestar económico tanto de la UE (y en particular de España), como de los distintos países que conforman Mercosur”, comienza el documento de más de 500 páginas. Este impacto se refleja en incrementos del PIB, del consumo privado y del empleo, así como también en los intercambios comerciales.
Empecemos por éstos últimos, los intercambios comerciales. Según las estimaciones presentadas por la Universidad Complutense de Madrid y otras instituciones colaboradoras, el acuerdo UE-Mercosur generará un crecimiento significativo en los flujos bilaterales de envíos españoles hacia los principales países de Mercosur. Las exportaciones totales de España a Argentina se incrementarían en un 65,66% y a Brasil en un 27,71% al año 16 de la entrada en vigor del tratado. El aumento global de las exportaciones españolas hacia Mercosur sería del 36,78%, y el impulso principal proviene de la eliminación de aranceles.
Este crecimiento se dará en varios sectores. Las exportaciones manufactureras hacia Argentina aumentarían un 87,13% y hacia Brasil un 49,45%. El sector agrícola también ganaría peso, con incrementos del 49,45% a Argentina y 31,84% a Brasil. Y en cuanto a los servicios, los aumentos serían más discretos, pero igualmente positivos, con un 12,90% hacia Argentina y 6,03% hacia Brasil.
En cuanto a las importaciones, España recibiría un 14,46% más de productos provenientes de Mercosur. Las entradas desde Argentina crecerían un 23,46% y desde Brasil un 11,30%. No obstante, en este sentido el informe avisa que se espera una leve reducción en las importaciones españolas desde otros países europeos, especialmente en productos agrícolas, donde la competitividad de los socios sudamericanos desplazaría parcialmente la oferta de la Unión Europea.
La postura de los agricultores españoles
El acuerdo también genera una reorientación de los intercambios, con una leve caída de las exportaciones españolas hacia el resto de la UE (un -0,36%), debido al cambio de prioridades comerciales y la nueva dinámica competitiva. Por lo tanto, no es oro todo lo que reluce y, aunque hay muchos sectores que salen beneficiados con este acuerdo (como por ejemplo, el sector automotriz o la industria farmacéutica), los agricultores españoles han salido el pasado viernes a protestar contra este acuerdo cortando carreteras. Y Lo mismo ha ocurrido en otros países europeos en los que los tractores han salido a la calle.De lo que se quejan las organizaciones agrarias de Europa es de una posible competencia desleal frente a los productos sudamericanos. Los agricultores aseguran que los estándares ambientales, laborales y sanitarios en países de Mercosur resultan menos exigentes, lo que podría afectar la viabilidad de sectores como el vacuno, porcino y de cítricos en el continente europeo. Uno de los principales reclamos es la falta de reciprocidad normativa, dado que los productos importados no necesariamente cumplirán con las mismas regulaciones europeas en materia de pesticidas y controles sanitarios.
Sindicatos y asociaciones del sector agrícola sostienen que el acuerdo amenaza la soberanía alimentaria europea y pone en riesgo la seguridad de la producción local. Además, distintos colectivos advierten que el pacto podría incentivar prácticas agrícolas en Sudamérica vinculadas a la deforestación y el cambio climático, en contradicción con los compromisos asumidos por la Unión Europea en materia ambiental. Para el director de la organización agraria española Asaja en Bruselas, José María Castilla, el respaldo de la UE supone una “traición” de la “clase política” al sector agrario.
Cuatro claves del acuerdo entre la UE y Mercosur
El Acuerdo de Asociación UE–Mercosur se construye sobre dos pilares complementarios: el político y de cooperación, y el comercial. El primer pilar prioriza la sostenibilidad, la gobernanza y el fortalecimiento del vínculo birregional. El segundo, de orientación comercial, apunta a la liberalización de aranceles, la facilitación del intercambio y la integración productiva entre ambos bloques.Uno de los elementos centrales del acuerdo es la eliminación progresiva de aranceles. La Unión Europea eliminará los aranceles sobre el 92% de las exportaciones provenientes del Mercosur, mientras que el bloque sudamericano suprimirá aranceles para el 91% de las importaciones desde Europa. Este cambio representa un alivio directo para las empresas exportadoras de ambos lados, con estimaciones de ahorro para las compañías europeas que podrían superar los 4.000 millones de euros anuales en derechos de importación.
El acuerdo introduce compromisos firmes en materia ambiental, especialmente en lo relativo a la prevención de la deforestación y la transición hacia modelos productivos sostenibles. También establece mecanismos de protección para sectores sensibles de la Unión Europea, en particular el agroalimentario, mediante mecanismos de salvaguarda frente a posibles desequilibrios de mercado.
En cuanto a los estándares de calidad y seguridad, se refuerzan las garantías sanitarias y fitosanitarias, de modo que los productos que ingresen al espacio europeo cumplan con los niveles más altos a nivel global. La eliminación de barreras permitirá a las empresas del Mercosur y la Unión Europea competir en igualdad de condiciones y potenciará la integración de las economías sudamericanas en el comercio global.
El acuerdo presta especial atención al fomento de sectores estratégicos como las energías renovables, los combustibles de bajas emisiones y las manufacturas de alto contenido tecnológico. Además, se reconoce la importancia de las pequeñas y medianas empresas, estableciendo medidas para facilitar su acceso al comercio internacional y plataformas de cooperación empresarial.
De fondo, el tratado pretende consolidar un marco de reglas claras y estables para el acceso a mercados y la inversión, evitando medidas proteccionistas y promoviendo la cooperación para el desarrollo en un contexto de apertura y sostenibilidad.