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  • Entre el cielo y el infierno
  • La presencia de soldados del Regimiento de Infernales junto a las Sagradas Imágenes del Señor y de la Virgen del Milagro –que es muy tradicional y muy pintoresca– supone sin embargo una contradicción en términos teológicos.
Imagen ilustrativa
Imagen ilustrativa

En el Libro de Apocalipsis, la guerra en el cielo se libra entre el ejército de ángeles liderados por el arcángel Miguel (no confundir con «las fuerzas del cielo» y su motosierra) y las huestes maléficas lideradas por «el dragón», identificado como el diablo o Satanás, y las Bestias del Apocalipsis, a quienes Nuestro Señor ha expulsado del Cielo.


El que los desplazamientos de nuestros Santos Patronos sean acompañados por un puñado de guerreros llamados oficialmente «los infernales», pone en seria duda si estos efectivos están comandados por el buenazo del arcángel Miguel o si, por el contrario, responden a las órdenes de Satanás, como su nombre castrense parece indicar.

¿De dónde vienen nuestros «infernales»? ¿De abajo o de arriba?

El Arzobispo de Salta debería convocar a un cónclave urgente para decidir que en la próxima Procesión (que está a la vuelta de la esquina), el lecho de claveles rojos será flanqueado por beatas de la Cofradía de la Virgen de las Lágrimas, acompañadas discretamente por agentes de civil del GOPAR, debidamente camouflados y provistos de armas largas, bien disimuladas en sus ropajes de costaleros.

Siempre será mejor eso que mandar a procesionar a cuatro infernales, enemigos estructurales del arcángel Miguel. En lugar de hacerlos caminar cuadras y cuadras, se recomienda por razones humanitarias mandar a los soldados/gauchos vestidos de rojo a sujetar la soga al Monumento.

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