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  • Patriotismo de olla
  • El calendario de días laborales es muy diferente en España y en la Argentina.
Pastelitos de la Independencia
Pastelitos de la Independencia

Mientras la práctica totalidad de los días «festivos» en España coincide con fechas señaladas del calendario católico, en la Argentina predominan, y por largas distancias, los «pasos a la inmortalidad» y las celebraciones «patrióticas» del más variado tenor.



En la Argentina solo hay tres feriados cristianos: el Jueves y el Viernes santo, y el día de la Inmaculada Concepción de María, que en este país es —aunque parezca mentira— una festividad «trasladable» por motivos turísticos, lo cual ciertamente es un pobre homenaje a la Madre de Nuestro Señor. No incluimos aquí a la Navidad, ya que en nuestro país la fecha ha perdido ya cualquier conexión con la religión.

Paralelamente, en el calendario laboral argentino para 2026 hay otros siete feriados religiosos, pero no para los cristianos (que son la inmensa mayoría), sino para aquellos trabajadores que profesan la religión judía o la musulmana. Lo cual conduce a que, en la Argentina, un trabajador no-cristiano disfruta de más días de descanso que un trabajador cristiano, ya que judíos y musulmanes también se acogen al descanso durante las fiestas patrióticas y las pocas religiosas cristianas que hay.

Curioso es también que en la Argentina haya un día feriado especial para los armenios o descendientes de armenios.

En España solo hay 14 días festivos al año. Ocho de ellos se celebran en todo el territorio del Estado. Ninguno tiene connotaciones «patrióticas», como los feriados argentinos. El único festivo estatal «laico» es el 1 de mayo, festividad internacional del trabajo, y en ciertas comunidades autónomas el 6 de diciembre, Día de la Constitución.

En 2026 son festivos estatales los siguientes:

1 de enero: Año Nuevo
6 de enero: Epifanía del Señor (Reyes)
3 de abril: Viernes Santo
1 de mayo: Día del Trabajo
15 de agosto: Asunción de la Virgen
12 de octubre: Día del Pilar
8 de diciembre: Inmaculada Concepción
25 de diciembre: Natividad del Señor

Otro cuatro festivos los establecen las comunidades autónomas. Para hacerlo, han optado por distintas posibilidades: trasladar a un lunes o a otra festividad tradicional los días 1 de noviembre y 6 de diciembre (días de Todos los Santos y Constitución, que en 2026 coinciden en domingo), incluir San José (19 de marzo) o Santiago Apóstol (25 de julio), elegir festividades propias y/o añadir algún día festivo más en Semana Santa (Jueves Santo y/o Lunes de Pascua), entre otras posibilidades.

Finalmente, otros dos festivos son municipales, elegidos por cada Ayuntamiento, con criterios muy diferentes.

La obsesión por la comida

En la Argentina ha cundido la costumbre de comer ciertas comidas o consumir ciertas golosinas durante los días feriados. Parece que quien disfruta del día no cumple con su deber patriótico si no acompaña la celebración con la ingesta de determinados alimentos.

Al menos en Salta, cuando se acercan el 1 de Mayo o el 25 de Mayo, la prensa local suele hablar de lo que cuesta preparar un «locro patrio», así como el 20 de Febrero es una fecha inútil si uno no se atiborra de humitas en chala.

Cuando se acercan el Jueves y el Viernes Santo, más que recogimiento y penitencia, la preocupación principal es el precio del huevo de pascua, que generalmente coincide con el aumento de los útiles escolares.

El día de Belgrano corresponde emparedarse una taza de chocolate caliente con tortillas a la parrilla, mientras que el día de San Martín Miguel (el santo aún no beatificado) se consumen ingentes cantidades de empanadas, en honor del barbudo general y de Juana Manuela, su proveedora de manjares.

Los 9 de Julio no hay independencia que valga, si a temprana hora no nos mandamos a la bodega unos pastelitos fritos.

Todo ello para no hablar de los chanchitos, cabritos y pavitos que engalanan la mesa navideña, con el clásico complemento de la sidra y los pannetone truchos.

La proximidad de los días feriados, sean patrióticos o religiosos, motiva a que cierta prensa se preocupe más por lo que vamos a gastar en llenar la panza que en el verdadero significado de la fiesta.

Y todo porque a nadie se le ha ocurrido todavía instaurar el día de la chancaca o el día del bolanchao.

Hay en España también alguna conexión entre los festivos y las comidas, pero casi todas ellas tienen que ver con la religión y los productos salidos de los obradores conventuales.

Es bastante extraño, por tanto, que los «próceres» argentinos, más que despertar veneración y deseos de emulación, despierten nuestro apetito y pongan a funcionar los jugos gástricos.

La patria es el estómago.



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