La decisión ha sido adoptada por el Fiscal Penal n.º 2 de la Unidad de Graves Atentados contra las Personas de la ciudad de Salta, señor Gabriel González, quien ha formalizado la nueva imputación en audiencia celebrada ayer jueves.
Según la información oficial del Ministerio Público Fiscal de Salta, la calificación jurídica original era la de homicidio culposo en accidente de tránsito, calificado por fuga del causante y por conducir con un nivel de alcoholemia igual o superior a 1 g/l.
Para modificar esta calificación, el fiscal González ha considerado que la conducta desplegada por el imputado excede el marco de la culpa y encuadra en el delito de homicidio simple con dolo eventual, por haber creado un riesgo extremo para la vida de terceros al conducir alcoholizado, a velocidad excesiva y realizando maniobras prohibidas.
Según consta en las actuaciones, la fatal colisión ocurrió en la noche del 11 de noviembre de 2025, en la avenida del Carnaval, en inmediaciones del centro de convenciones de la ciudad de Salta. El imputado conducía un automóvil luego de haber consumido alcohol durante varias horas. Según el informe toxicológico obrante en la causa, el conductor presentaba un nivel retrospectivo de 1,97 gramos de alcohol por litro de sangre al momento del hecho.
El Fiscal sostiene que el acusado circulaba a alta velocidad efectuando maniobras riesgosas de adelantamiento con invasión del carril contrario cuando impactó de frente contra la moto que conducía el ciudadano Santiago Jesús Liquín, de 25 años, que sufrió graves lesiones y falleció posteriormente en el Hospital San Bernardo a causa de un severo traumatismo craneoencefálico.
Los peritajes practicados establecieron que el conductor circulaba a 89 km/h, aproximadamente, en una zona urbana en la que el máximo permitido era de 60, y que la maniobra de adelantamiento, que derivó en la colisión falta, se efectuó en un tramo de doble línea amarilla. Asimismo, distintos testigos señalaron que el conductor presentaba signos de ebriedad y que previamente había sido advertido por conocidos de que no condujera en tales condiciones.
Para los investigadores, el conductor intentó abandonar la escena del suceso sin asistir a la víctima, primero con el vehículo —que no pudo poner en marcha— y luego a pie (es decir, «de forma peatonal»), siendo alcanzado y conducido nuevamente al lugar por agentes de la Policía.
