Según la sentencia, el condenado agredió sexualmente a una paciente suya de 15 años de edad durante una consulta.
Según la información oficial, el dentista sentó a la adolescente en su sillón e hizo que la madre esperara afuera.
Al salir, jovencita quiso irse rápidamente del lugar y, una vez en la calle, llorando, le contó a su madre que el odontólogo le había tocado los pechos y la había agarrado con fuerza de la entrepierna.
Le chica dijo que mientras el dentista procedía con los arreglos en la boca, por debajo “la rozaba”.
También contó que como remate de la práctica odontológica, el avieso dentista la hizo poner de pie de espaldas a él para, supuestamente “descontracturarla”. Fue entonces que el hombre la sujetó por detrás con ambas manos, a la altura de los pechos, y volvió a afirmarla.
El proceso se tramitó como juicio abreviado, lo que supone que tanto el condenado como su defensor se conformaron con la pena solicitada por la acusación y que odontólogo confesó su culpabilidad.
Rubio ha impuesto al condenado una serie de reglas de conducta durante el plazo de dos años, entre las que sobresalen la obligación de someterse a tratamiento psicológico a los fines de controlar sus impulsos sexuales, así como el alejamiento de la víctima y la prohibición de todo contacto.
Los datos genéticos del odontólogo serán anotados en los registros correspondientes.