Tras la lectura de la sentencia, el señor Pereyra ha procedido a poner en libertad a la condenada, que no deberá ingresar efectivamente en prisión, a condición de observar determinadas reglas de conducta.
Según el portavoz de prensa judicial, la condenada había sido denunciada por su madre, quien dijo a la autoridad que su hija había sido notificada en dos oportunidades acerca de la prohibición de ejercer actos de violencia física y psíquica contra su persona.
No obstante la orden judicial, al regresar a su domicilio, la madre denunciante encontró a la condenada muy alterada, por lo que no tardó en agredirla verbalmente, amenazándola con “dejarla en la morgue”.
En otra ocasión amenazó de muerte a toda la familia. A raíz de estas amenazas, la condenada fue objeto de una medida judicial de «exclusión del hogar», pero regresó a la casa de su madre para insultarla y provocar desorden.