De un plumazo, el gobierno provincial, bajo la inspiración de la modernísima Secretaria General de la Gobernación, ha resuelto que las adicciones no son un problema de salud complejo y multifactorial sino un grave estigma moral.
A partir de mañana, de las adicciones de los salteños se ocupará el Arzobispo de Salta, monseñor don Mario Antonio Cargnello, pastor de ovejas descarriadas, con amplios conocimientos en materia de exorcismos, pobreza exportable y otros graves defectos morales.