Al parecer, así se lo dijo Trump al Primer Ministro noruego Jonas Gahr Støre, que tiene en su apellido una ø como su compatriota, el delantero del Atlético de Madrid, Alexander Sørloth.
Según tres funcionarios europeos familiarizados con el intercambio, el primer ministro Støre recibió el mensaje el domingo.
Otros sostienen que Trump le deslizó una (equivocada) oferta de compra de Groenlandia al mismo Støre, aprovechando que el apellido de este es muy parecido a la palabra inglesa «store» y que sirve para llamar a los lugares en donde se venden cosas al por menor.
Cabe recordar, que Groenlandia se encuentra bajo el dominio de la corona danesa y no de la noruega.
Con esta forma de razona, es muy probable que si la selección de los Estados Unidos, que entrena el argentino Mauricio Pochettino, no gana la próxima Copa del Mundo, Trump intente resarcirse apoderándose de Islandia o reclamando (para la seguridad de los Estados Unidos) el control total de la Antártida, o de Tasmania.
El canciller argentino debería arreglar con el Foreign Office que si Colapinto pierde la próxima carrera con Alpine, nosotros nos vamos a quedar con la Islas Malvinas. Sería un negocio redondo.
Noruega se lo debería pensar. Si le dan un Premio Nobel a Trump, ¿desistirá del presidente norteamericano de sus delirios de conquista internacionales?