Aunque la competencia parece tener alcances exclusivamente locales —concejales y consejeros escolares por municipios, y legisladores provinciales (46 diputados y 23 senadores) por sección electoral—, todas las fuerzas políticas le asignan trascendencia nacional.
Madre de batallas
No solo porque constituye un aperitivo de la elección nacional que tendrá lugar un mes después, sino porque la provincia de Buenos Aires concentra al 40 % de los votantes potenciales del país. Históricamente, ha sido un bastión del peronismo gracias a su fortaleza en el conurbano. Sin embargo, según los pronósticos de la mayoría de las consultoras de opinión pública, esta vez podría consagrar el triunfo de los libertarios alineados con la Casa Rosada.Ni siquiera en 2023, el año de la irrupción de Javier Milei, cuando un aluvión de votos lo convirtió en presidente, el justicialismo cedió este territorio. Ahora, los libertarios confían en ganar en la mayoría de las ocho secciones electorales bonaerenses para cercar la gobernación de Axel Kicillof, a quien visualizan como un probable desafiante presidencial en 2027. De yapa, buscan consolidar su absorción de la porción afín del macrismo.
Para el núcleo libertario, derrotar al peronismo en la provincia es clave, ya que consideran que uno de los principales factores de la baja calificación en los índices de riesgo país y condiciones de inversión radica en la percepción de una escasa sustentabilidad política e institucional del gobierno.
El optimismo del oficialismo nacional tiene sustento. El peronismo bonaerense atraviesa una crisis que lleva meses gestándose y se agravó con la prisión domiciliaria y la inhabilitación electoral de Cristina Kirchner. Kicillof no logró consolidar el distanciamiento que venía ensayando respecto a ella, presionado por la victimización con la que la expresidenta enfrentó su situación judicial. Esa jugada política la devolvió momentáneamente al centro de la escena, desencadenó una multitudinaria manifestación de solidaridad y obligó a sus críticos internos a respaldarla o guardar silencio. Como indicaba Napoleón, ella empleó su condena para “cortar la retirada” de sus propias tropas.
Madre de derrotas
Esa estrategia y la prolongada continuidad de su liderazgo están íntimamente ligadas a la paulatina declinación y las derrotas del justicialismo. La inhabilitación dictada por la sentencia podría ser una nueva oportunidad para la renovación, como lo fueron la derrota electoral de 2015, la imposibilidad de Cristina Kirchner de ser candidata presidencial en 2019 (bloqueada por resistencias internas) y el fracaso de la presidencia de Alberto Fernández, que abrió las puertas al ascenso de Milei.La recuperada centralidad de Cristina Kirchner le permitió mejorar en dos o tres puntos su imagen positiva, pero no logró revertir la imagen negativa, que supera el 60 % desde hace años. La contraofensiva que lidera desde su departamento en el barrio de Monserrat diagnostica el “vencimiento” del gobierno de Milei, pero no propone alternativas más allá de un “volver”. Mientras tanto, La Cámpora, conducida por su hijo Máximo, levanta como programa para 2027 el indulto de la expresidenta. Sin embargo, hay vida fuera de esa burbuja.
Amplios sectores del justicialismo mantienen un discreto silencio ante esa perspectiva. Muchos intendentes del Gran Buenos Aires, el peronismo del interior (la mayoría de los gobernadores) y la CGT trabajan en sus propios proyectos, enfocados en el presente mientras se preparan para una nueva etapa.
De tierra adentro
Por ejemplo, los gobernadores se reunieron el lunes pasado con colegas de otras fuerzas en el Consejo Federal de Inversiones y acordaron impulsar un proyecto de ley para eliminar los fondos fiduciarios financiados por el Impuesto a los Combustibles Líquidos (Ley 23.966), permitiendo que las provincias asignen esos recursos según sus prioridades. También propusieron que el Fondo de Aportes del Tesoro Nacional, que actualmente el gobierno distribuye de manera selectiva favoreciendo a “los amigos”, se reparta según los criterios de coparticipación primaria y secundaria de la Ley 23.548.Los gobernadores no buscan afectar el equilibrio fiscal, que comparten como principio. Están convencidos de que esta iniciativa no comprometerá la sustentabilidad de las finanzas públicas nacionales y, al mismo tiempo, promoverá un mayor federalismo. Osvaldo Jaldo, gobernador de Tucumán y uno de los más cooperativos con el gobierno de Milei, resumió: “A la Nación le tiene que ir bien, pero con las provincias incluidas”. Hay una búsqueda de convergencia, pero también un reclamo para reformular instrumentos que eviten dejar a los territorios a la deriva.
Kicillof, uno de los gobernadores que respaldó la propuesta, contiene su diferenciación explícita del cristinismo para no dañar la unidad electoral que considera necesaria. Sin embargo, mantiene una intensa pulseada con las fuerzas de La Cámpora, respaldadas desde la calle San José 1111. La integración de las boletas electorales revelará quién prevaleció y si lograron consensos eficaces. Un indicio clave será el nombre que reemplace al de Cristina Kirchner, quien iba a encabezar la boleta de la Tercera Sección Electoral.
La elección y el contexto global
La elección de septiembre en la provincia es una importante pelea de semifondo. Aunque es una disputa local, su resultado estará influido por factores nacionales e internacionales: la carga de la figura de Cristina Kirchner, con sus luces y sombras; la capacidad de Javier Milei para sostener hasta las urnas un programa exitoso en la lucha contra la inflación, pero que aún no logra consolidarse en materia de producción, empleo y equidad social. Ricardo Arriazu, un prestigioso economista y firme sostenedor de la política de Milei, advirtió que “la destrucción avanza más rápido que la creación”.Finalmente, no puede ignorarse el peso del contexto global, donde destaca la figura de Donald Trump. La última semana, el exjefe de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas argentinas, el teniente general Juan Martín Paleo, describió el reciente bombardeo a instalaciones nucleares iraníes ordenado por el presidente de Estados Unidos como la apertura de “un nuevo paradigma”. Este se caracteriza por “atacar no por lo que el adversario es, sino por lo que tal vez algún día llegue a ser”, marcando, según Paleo, “el fin de una línea roja estratégica: la de la disuasión como contención”.
Trump atraviesa líneas rojas preexistentes: no adhiere al multilateralismo, retiró a Estados Unidos de organismos e iniciativas globales (como el Acuerdo de París, la UNESCO o la OMS) y reemplaza el sistema de reglas compartidas por una diplomacia basada en la presión unilateral, sanciones económicas y negociaciones ad hoc. Con esta postura, logró que los socios de la OTAN incrementen sus aportes al 5 % de sus PBI y anunció acuerdos arancelarios de largo plazo con China y otro próximo con India.
El ataque a las plantas nucleares iraníes tuvo un carácter distinto: demostró la superioridad militar de Estados Unidos y su voluntad de emplearla para resolver conflictos, forzando un alto el fuego entre Irán e Israel y limitando significativamente la posibilidad de que Irán se convierta en potencia nuclear. Envió, además, una señal clara a los actores globales: está dispuesto a usar la fuerza para destrabar situaciones que impliquen un peligro para su país o sus aliados.
La presidencia de Trump representa un giro significativo en la política exterior estadounidense y, en consecuencia, una transformación estructural del orden internacional vigente desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. No es solo un cambio de estilo o prioridades, sino una reconfiguración de cómo Estados Unidos entiende y ejerce su rol en el mundo. Este giro se alinea con la revolución productiva impulsada por el desarrollo tecnológico, donde la inteligencia artificial posiciona a Estados Unidos en la vanguardia.
En este contexto, Javier Milei, que apostó por una alianza incondicional con Trump antes de su llegada a la presidencia, aparece estratégicamente ubicado. Recordando a Lewis Carroll:
“La cuestión —dijo Alicia— es si se puede hacer que las palabras signifiquen tantas cosas diferentes.
—La cuestión —respondió Humpty Dumpty— es saber quién manda, eso es todo”.
Quizás no sea todo, pero es algo imprescindible.