Ha dicho también el Arzobispo que la celebración “toca lo más profundo de la persona” (tampoco ha aclarado qué tan profundo es ese toque) y que “cada dirigente debe decidir por sí mismo si participa del acto religioso”, desmintiendo así al cura Ossola que veinticuatro horas antes había dicho que los dirigentes que decidían participar en realidad falsificaban su fe y se «colgaban» de los peregrinos, como los puesteros del Parque se cuelgan de EDESA.
Tampoco ha revelado Cargnello el contenido de su homilía, aunque se calcula que —de asistir el Presidente de la Nación— «las fuerzas del cielo» (las de verdad, no las truchas) ya tienen garabateado un discurso en el que el prelado va a exhortar al Jefe del Estado a que se lleve de Salta «el rostro de la discapacidad», adaptando así al complicado conexto actual la frase que pronunció hace años en presencia de un sorprendido Mauricio Macri.