Al parecer, por un defecto en la pronunciación del mandatario, o simplemente por una mala transmisión de la información (lo que se conoce como «teléfono descompuesto»), al extremo oriente del mundo ha llegado la noticia de que Milei arremetió contra la cultura wok y no contra la cultura woke.
Los cocineros cantoneses defienden la cultura wok como milenaria. Pero ellos se refieren al uso -ya generalizado en todo el mundo- de esa artén ancha y profunda, de una o dos asas que se usa para saltear.
En Australia hay una empresa familiar que fabrica cocinas y quemadores para woks que se llama precisamente Wok Culture. Al parecer, se han sentido aludidos.
Más grave, sin dudas, es la ofensa a los chinos, porque el discurso del presidente Milei se ha conocido en vísperas de celebración del año 4723, representado por la Serpiente de Madera.
Los chinos ofendidos han acusado a Milei de tener una viperina, pero se han retractado al saber que no atacó a la cultura wok sino a la woke, que suenan parecido pero que no representan el mismo peligro para las modernas sociedades.