Quizá lo más curioso es que un diario de Salta dice que la intervención provincial es «una oportunidad para oxigenar la vida democrática».
Sucede que don Atta Gerala, Intendente Municipal de la ardiente localidad tropical de Morillo, viene gobernando el pueblo desde hace quién sabe cuándo. Al parecer, por el hecho de que los morillenses ya talluditos llevan casi toda una vida viendo la misma cara en el edificio municipal, se habla de que la intervención va a propiciar la «alternancia».
Pero es posible que don Atta (no confundir con don Ata) se presente a las próximas elecciones y que las gane, pues, que se sepa, quien está metido hasta el cuello en el asunto de los rieles robados es un pariente suyo y no él. Pero nadie sabe qué puede suceder, porque con esta idea de «oxigenar» la democracia en Morillo es muy posible que con tanto oxígeno lo que consigamos es oxidar el sentimiento democrático de los morillenses.
Si Gerala vuelve a presentarse y gana otra vez las elecciones, seguirá finalizando sus cartas institucionales con un «le saluda Atta Gerala», lo que mucha gente seguramente confundirá con «le saluda Atte Gerala».
Es todo un privilegio tener una abreviatura por nombre; aunque hoy, después de conocida la decisión de intervenir el municipio, don Gerala no sea ni se sienta tan atentamente comedido como lo era cuando no se sabía la historia de los rieles.
Ríeles Atta, que el que ríe último ríe mejor.
