El reluciente artefacto ha sido colocado en unas de las paredes del nuevo Centro de Escucha, Atención y Tratamiento (CEAT), que ha sido inaugurado en la ciudad de Metán para proporcionar asistencia terapéutica, psicológica, psiquiátrica y social a personas con «consumos problemáticos» y a sus familiares.
El «plaquismo» es una enfermedad conocida en los ámbitos gubernamentales. Consiste en estampar en mármol el nombre de los vivos, con caracteres más destacados que el de los muertos al que supuestamente se rinde homenaje. Se mezclan en el «plaquismo» los deseos de figuración, los complejos y, sobre todo, el miedo a la muerte y al olvido. Los hombres tienen la estúpida costumbre de morirse; las placas -sobre todo si son de buenos materiales- los sobrviven.
El caso del CEAT de Metán no es la excepción en este sentido, pero sí ha contado con un detalle sumamente curioso: el nombre de la Ministra de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología, señora Cristina Fiore Viñuales no aparece en la placa y sin embargo la funcionaria ha sido una de las que ha tirado de la cintita albiceleste para dejarla al descubierto para toda la eternidad.
Se trata, sin dudas, de un hermoso gesto de humildad de la ministra, que ha tolerado que el nombre de un colega suyo aparezca en la placa, y el suyo no, y que, aun así, haya protagonizado el solemne acto de descubrimiento, en el que su colega de Salud Pública le ha pasado amablemente su brazo por el hombro.