La emotiva evocación del sindicalista bancario que dirige la Confederación General del Trabajo de Salta (central que debería agrupar a todo el espectro ideológico del sindicalismo local, pero que por decisión de su secretario general, se ha manifestado inequívocamente «peronista») contrasta de forma notable con el declarado apoyo del mismo sindicalista a la candidatura a Intendente Municipal de la señora Bettina Romero Marcuzzi, efectuado tan solo hace unos días atrás.
Las centrales sindicales no son ni deben ser políticamente neutrales, pero la neutralidad se convierte en un imperativo ineludible cuando la «unidad» sindical viene impuesta por el Estado y no es el resultado de la decisión libre de los trabajadores confederados.
Seguramente el señor Rodas cree que la señora Romero Marcuzzi forma parte de un conglomerado de personas e intereses que nunca ha prodigado a los trabajadores «tratos inescrupulosos». Bastaría para comprobarlo, consultar el parecer de cualquier dirigente sindical de un sindicato que represente a los trabajadores de la Municipalidad de Salta o a los del diario El Tribuno.
Pero, de allí a que ese apoyo lo haga público la Confederación General del Trabajo de Salta hay un mundo de diferencia. Solo la trágica historia del sindicato de canillitas de Salta justificaría una más que prudente distancia con ciertos candidatos. El señor Rodas no puede ignorar la historia.
Los sindicatos españoles Unión General de Trabajadores y Comisiones Obreras, los franceses CGT, CFDT y Force Ouvrière o los italianos CGIL, CISL y UIL, aun con sus diferencias ideológicas y programáticas, han aprovechado la jornada especial de hoy para hacerse escuchar con una sola voz. De forma unánime, los sindicatos más representativos de la Europa occidental han ido al grano y, sin entonar loas innecesarias a los gobernantes, han pedido a los patrones que se sienten a la mesa a negociar un aumento de los salarios, que no se privatice la sanidad pública y que los trabajadores y trabajadoras puedan jubilarse a una edad razonable.
En Salta, por el contrario, el secretario general de la CGT parece bien contento y satisfecho con los salarios que paga la señora Romero Marcuzzi en la Municipalidad de Salta y con las condiciones de trabajo que su Administración ofrece. Mejor forma de celebrar el 1 de Mayo que transmitiendo a los afiliados que «todo está fenómeno» seguramente no hay ni habrá.