Según las conclusiones de este informe, la imagen en cuestión es, a simple vista, «una burda edición en la cara del Dr. Emiliano Durand».
Añade el informe que del análisis de la fotografía surge «una diferencia de pixelado, evidenciando la inserción de un objeto ajeno a la fotografía original». También se advierten «diferencias de sombras en la imagen difundida, esto ocurre cuando se incorporan cuerpos en la imagen original que van generando diferencias en el sombreado». Cualquiera que sepa como hacer zoom sobre una imagen puede darse cuenta de estos detalles, sin recurrir a ningún «software forense».
El caso es que no parece que la fotografía que intentó dañar la reputación del señor Durand haya utilizado el generador de texto-a-imagen llamado Midjourney (probablemente desconocido en Salta), que fue la herramienta que empleó Elliot Higgins para crear los deepfakes del falso arresto de Trump.
Con lo que cabe concluir que el candidato Durand no ha sido víctima de un deepfake sino de un shallow fake que es como se conoce a las manipulaciones gráficas (de fotos o vídeos) que utilizan herramientas de edición mucho más simples y, sobre todos, más baratas.
Las shallow fakes pueden, no obstante, lograr resultados igualmente realistas, pero, a diferencia de las deepfakes, las ediciones son más fáciles de reconocer, sin echar mano de ningún «software forense».
Probablemente el señor Durand no sea el primer ciudadano de Salta afectado por una «fake news», pero ya mismo puede reivindicar su lugar el la historia como el primer político salteño que es víctima de una shallow fake (o falsificación superficial).
