El efecto devastador del odio no es nada nuevo, pero las nuevas tecnologías de comunicación han amplificado su alcance, haciendo del discurso de odio una herramienta común para difundir ideologías divisivas en todo el mundo. El discurso de odio puede tener graves consecuencias si no se le pone freno, ya que socava la paz y el desarrollo al alimentar los conflictos y las violaciones de los derechos humanos. Las Naciones Unidas trabajan desde hace tiempo para combatir el odio, defender los derechos humanos y promover el estado de derecho, y son conscientes del impacto que el discurso de odio tiene en la construcción de la paz, la igualdad de género y el apoyo a la juventud.