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  • La humanización del parto
  • Hasta hace bien poco, los anuncios del Registro Civil de Salta hablaban de que sus oficinas centrales permanecían de guardia durante los feriados para anotar los nacimientos que se producían en partos callejeros, como si parir en la calle fuese la cosa más normal del mundo.
Parto callejero
Parto callejero
Ahora, después de que las autoridades hayan reflexionado sobre esta barbaridad, anuncian que «en la sede central de Almirante Brown 160 se registrarán los nacimientos ocurridos en el ámbito privado (clínicas, domicilios particulares u otros lugares), así como también las defunciones».



Afortunadamente, no hay muchas precisiones acerca del lugar en el que se producen los nacimientos, aunque sí se distingue entre los nacimientos ocurridos en el Hospital Materno Infantil y los nacimientos en el ámbito privado.

No debe de haber nacimiento más público que el que se produce junto al cordón de la vereda, a la vista de los transeúntes y con el auxilio de un taxista o de un policía. La calle no es –por definición– un «ámbito privado».

Al contrario, si en algún lugar la parturienta no tiene ninguna «privacidad» es en la calle.

Felizmente, al Registro Civil no se le ha ocurrido (todavía) distinguir entre las causas de las defunciones y proponer, por ejemplo, que las muertes por causas naturales sean inscritas en la sede central de Almirante Brown 160 y las producidas por arma blanca y shock hipovolémico sean asentadas en la sucursal de Hiper Libertad.



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