Según algunas crónicas periodísticas de la reunión, el señor Nanni dijo en la ocasión que la suma de los votos de la UCR y del PRO «no alcanza» para ganar las elecciones a las que se va a presentar, y que por esta razón la coalición debe «añadir fuerzas».
Pues según el señor Nanni, lo que les falta a los de Juntos Por el Cambio para ganar las elecciones en Salta es el voto de los «militantes peronistas». Es por esta razón que el flamante candidato los ha convocado para que lo voten a él, intentando al mismo tiempo endulzar el oído de los convocados diciendo que los peronistas «enarbolarán la bandera de la justicia social».
La admisión del señor Nanni de la debilidad electoral de la coalición que encabeza parece a primera vista un acto de sinceridad política bastante loable; pero en realidad esconde una especie de complejo de inferioridad que no cuadra muy bien con la centenaria historia de un partido como la Unión Cívica Radical.
Por razones fácilmente comprensibles, el candidato de la UCR ha caído rendido a los pies del peronismo, cuya vitalidad electoral sin dudas admira. Evidentemente, ya admiraba de antes al peronismo, si no por su finísima doctrina, al menos por su capacidad de ganar una elección tras otra.
Es decir, Nanni no se propone enfrentar al peronismo y mandarlo a la oposición (cosa que espera una parte importante de los simpatizantes del PRO y la UCR), sino prolongar indefinidamente aquel papel de «árbitros» de la contienda política que juega el peronismo desde hace casi ocho décadas.
Pero sin dudas lo que más escuece de las afirmaciones filoperonistas del señor Nanni es la parte que dice que los militantes peronistas son bienvenidos en el PRO+UCR porque ellos “enarbolarán la bandera de la justicia social”.
¿Qué banderas enarbolarán entonces Nanni y su compañera de «fórmula»? ¿Acaso la UCR no tiene un discurso claro en materia de protección social? ¿Será que no sabe cómo combatir la pobreza sin el auxilio de los «sabios» peronistas?
Escuchar a Nanni mendigando el voto peronista y cediéndoles a los adversarios históricos la «pole position» de la justicia social equivale a borrar de un plumazo los grandes esfuerzos de la Unión Cívica Radical en los primeros años 30 del siglo XX, olvidarse de la Juventud Radical de Izquierda, del Centro Acción La Plata Agrupación Radical de Estudiantes y Obreros, de FORJA (Fuerza Orientadora Radical de la Joven Argentina) y de los esfuerzos de Hipólito Yrigoyen para democratizar las relaciones laborales mediante el impulso decisivo a la negociación colectiva en la Argentina.
Nada de esto tiene importancia, como no la tienen las difíciles pero provechosas relaciones entre el reformismo y el radicalismo, la temprana militancia de Arturo Frondizi o las personalidades de Ataúlfo Pérez Aznar, Félix Luna o Gabriel del Mazo.
Para Miguel Nanni, candidato a Gobernador de Salta por la UCR, peronista en el armario, siempre a dos telediarios de un coming out que nunca llega, las «banderas de la justicia social» son las que enarbolan los peronistas; esas son las que valen.
Ellos -los radicales- son meros convidados de piedra en el siempre mal servido banquete del progresismo nacional.