Los hechos ocurrieron la gélida madrugada del pasado día 10 de junio, cuando el propietario de una vivienda en construcción escuchó ruido de chapas.
Tres agentes de la Policía que patrullaban la zona a bordo de un automóvil observaron a dos hombres que caminaban por la calle Costa Rica, en el barrio Ampliación Juanita.
Al advertir la presencia policial, los incómodos transeúntes se deshicieron de la escalera, arrojándola a la calle. La sospecha que generó esta actitud llevó a los policías a detener a los presuntos ladrones.
Cuando todo el paquete humano (tres polis y dos ladrones) llegaron a la comisaría, se dieron con la novedad de que el vecino damnificado estaba informando precisamente la sustracción de la escalera. «No se preocupe, mi amigo. Hemos conseguido recuperar su escalera y tenemos entre rejas a las buenas mandarinas que se la habían llevado».
Los ladrones tenían antecedentes, de modo que la señora Puertas los declaró reincidentes. A uno por primera vez, pero al otro por segunda. Ambos seguirán privados de su libertad hasta cumplir la condena impuesta.