Tras conseguir abrirla, intentó ponerla en marcha para escapar con el botín, pero el volante se trabó.
Según la información oficial de la Corte de Justicia, el hombre fue llevado a juicio y el juez de la Sala I del Tribunal de juicio de la ciudad de Tartagal, señor Aníbal Reinaldo Burgos Bruseghini, tras el acuerdo de conformidad al que arribaron las partes, condenó ladrón durmiente a la pena de tres años de ejecución ejectiva.
Su delito, el de robo de vehículo dejado en la vía pública en grado de tentativa.
Si no se hubiera dormido, le habrían caído ocho años, por lo menos.