Los problemas no se limitan a los jueces penales sino que ahora también los tienen los jueces civiles, como la titular del Juzgado de Primera Instancia en lo Civil y Comercial de Primera Nominación de aquella ciudad, señora Catalina Gallo Puló, quien ha debido salir a aclarar los alcances subjetivos de una orden judicial de deshaucio.
En pocas palabras, lo que dice la demanda es que Río Zenta sacaría a Sacarías, por las buenas o por las bravas.
En el año 2020, los jueces de la Sala Quinta de la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de la ciudad de Salta resolvieron estimar parcialmente a la demanda de Río Zenta y condenaron a Sacarías Arias a restituir a la empresa demandante la porción de terreno en cuestión.
Ahora, ante una confusión que la comunicación oficial de la Corte no explica cómo se produjo, la magistrada señora Gallo Puló ha debido aclarar que «la orden de lanzamiento afecta únicamente a un particular y no a la Comunidad Indígena Kolla Guaraní Río Blanco Banda Norte», como si estos no fueran también «particulares».
En otros términos, que el deshauciado es solo Sacarías y no los indígenas que, al parecer, también ocupan los mismos terrenos, probablemente con el mismo título con que lo ocupan el ganado del expulsado Sacarías.
La jueza -dice la Corte de Justicia- se ha reunido en su despacho con la hija de Sacarías y con el representante de la comunidad kolla guaraní (tal vez su cacique) y les contó a ambos que las instancias de apelación han concluido, y que la orden de lanzamiento no fue dictada por ella, sino en cumplimiento a lo dispuesto por el tribunal superior.
También informó la magistrada que una vez el Juez de Paz llevó a efecto el lanzamiento, se citó a Sacarías Arias a una audiencia de conciliación con Rio Zenta S.R.L. «para velar por el cuidado del ganado», pero Sacarías dijo que no sacaría el ganado y prefirió que el acto conciliatorio no se celebrara.
Hasta tanto la jueza resuelva qué hacer con los animales -que siguen pastando a sus anchas en el terreno liberado- y si antes de resolver no van a parar a parrilla de los otros ocupantes del terreno, Sacarías entraría a alimentar a su ganado, al que, a pesar de su falta de ánimo conciliatorio, no ha dado por perdido.