El condenado fue denunciado por un hombre que, el pasado 7 de enero, regresaba con su hija después de hacer compras en un local comercial, cuando fue interceptado por el hombre ahora condenado.
Cuando los transeúntes requeridos se disponían a darle el vino y las papas fritas -para evitar problemas, dicen-, el pedigüeño extrajo de su mochila una botella de vidrio y la rompió para amenazar a padre e hija.
El denunciante dice que le robaron el celular, pero de las papas fritas y el vino no se tienen noticias.
El hombre al final llegó a un acuerdo con el fiscal y los perjudicados para la celebración de un juicio abreviado, al cabo del cual Rodríguez Pipino declaró al acusado culpable de un delito robo calificado por el uso de arma en grado de tentativa.
El juez ha ordenado el inmediato traslado del hombre a la cárcel de Villa Las Rosas en donde deberá cumplir su condena. Allí deberá someterse a un tratamiento de rehabilitación por su adicción a las drogas y desengancharse de las papas fritas.
