Resulta que el condenado es reincidente, de modo que la jueza ha ordenado que cumpla su pena en el mismo lugar en el que, desde abril pasado, pasa sus días y sus noches: la hipersaturada Alcaidía General de la Provincia de Salta.
Dos días después, el mismo hombre fue identificado por un agente de la Policía en el marco de un operativo organizado para desarticular una banda de pungas.
Curiosamente, el hombre vestía el mismo buzo blanco salpicado del atractivo verde del in God we trust que había hurtado en la galería de la Buenos Aires y San Martín.
También llevaba una mochila, aunque nada se dijo acerca de su legítima procedencia.
La empleada de la fábrica advirtió la maniobra del ladrón y dio aviso a la Policía, que ya vigilaba sus pasos. En el lugar se procedió primero a cachearlo y luego a detenerlo.
El primer comerciante perjudicado reconoció al autor del hecho, y por supuesto dijo que era suyo el buzo blanco que vestía cuando intentó robar en la fábrica de alfajores.
