Pensada seguramente para expandir aún más un ego que ya de por sí parece incontenible, la cuenta ha sido aprovechada ayer para efectuar un prolijo repaso de las portadas digitales locales que han dedicado amplios (y merecidos) espacios a la eficaz actuación del Cuerpo de Bomberos que depende de la Policía de Salta, con ocasión del incendio que asoló una galería comercial en la calle Ituzaingó.
Pero si la soberbia actuación de los servidores públicos en el incendio es un tanto que debe anotarse a la cuenta goleadora del ministro, haría bien su cuenta de Twitter (o quien alimenta de contenido a la serpiente) de darse también una vuelta por las portadas digitales cuando los sucesos son más vergonzosos que heroicos.
Sería muy útil, por ejemplo, que cada vez que una mujer aparece muerta en las cunetas de Salta, saliera el mediático ministro a lamentar el suceso como una derrota propia, y que reconociera con la misma gallardía republicana que titila nerviosamente en sus anteojitos intelectuales los graves huecos de seguridad provocados por la inercia gubernamental cuando son las mujeres indefensas las que pagan el pato.
Porque para eso también está Twitter y, salvo que Elon Musk diga otra cosa, seguirá sirviendo para comunicar lo bueno, pero también lo malo.
