Lamentablemente, la cantidad de horas de clase depende de muchos factores que están absolutamente fuera del control del gobierno, como por ejemplo la ocurrencia de fenómenos meteorológicos adversos o el frecuente recurso a la huelga salvaje por parte de maestros no sindicalizados.
Bien haría el gobierno (y especialmente su área de prensa) en no «garantizar» aquello cuya fatal producción requiere que el gobierno actúe o sea contemplado como autoritario, enemigo de las libertades, invasivo o poco realista.
