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  • Después de perder tres finales
  • A la cuarta va la vencida. El tenista alemán se ha impuesto al italiano Flavio Cobolli en cinco sets en la cuarta final 'grande' de su vida y a los 29 años eleva su figura en el tenis.
Alexander Zverev sobre la pista de Roland Garros 2026
Alexander Zverev sobre la pista de Roland Garros 2026

El marcador fue de 6-1, 4-6, 6-4, 6-7(5) y 6-1, en cuatro horas y 16 minutos. Había perdido tres finales de forma dramática -la más cruel, aquella del US Open de 2020, cuando tenía dos sets de ventaja sobre Dominic Thiem y el partido se le fue de las manos- y a la cuarta no se le escapó.



Tras un primer set en el que los nervios paralizaron al italiano, Cobolli destapó sus mejores argumentos: esa derecha detonadora, esa velocidad de movimientos, y devolvió la final a la igualdad. Fue una situación incómoda para Zverev, pero nada comparado con lo que vendría después.

Sereno para anotarse el tercero, el tie-break del cuarto set hubiera enloquecido a cualquiera. De tenerlo todo controlado a verse por detrás por culpa de sus propios errores -del 1-3 al 5-3-, entre ellos una doble falta en el momento más inoportuno. Celebró Cobolli. Y Zverev pudo haber pensado entonces que otra vez, que su destino era la derrota, que se le escapaba otro Grand Slam de la peor de las maneras.

Para entonces ya sentía calambres. Sus desplazamientos en la pista se habían vuelto lentos, robóticos, extraños. Cobolli se lanzaba hacia el título como un ciclón y a él le perseguía su maldición. ¿Qué pasó? Que Zverev demostró haber madurado. En el quinto set impuso su regularidad, sus golpes, su carácter, y se llevó el título sin permitir más incertidumbre.

Fuente: Con información de ElMundo.es


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