La universidad salteña, que se desenvuelve en un mundo cada vez más complicado y que enfrenta problemas de todos los colores, se manifiesta en plena Cuaresma «conmocionada», ¡por la muerte de un perro silvestre!.
La perra Porota no era doctora honoris causæ, por un pequeño retraso burocrático, pero estaba a punto de recibir su diploma. Sobre todo, después de que fuera despiadadamente atropellada el pasado mes de enero.
La noticia que se ha publicado en un medio digital de Salta, dice que la perrita fallecida se había recuperado de las heridas que le dejó el atropello, pero que después su estado general empeoró, lo que probablemente indique que pudo haber sido envenenada.
La noticia dice que aunque la perra ha sido enterrada en los propios terrenos universitarios, con los honores académicos propios de su rango, hasta el momento las autoridades de la alta casa de estudios «no emitieron un comunicado oficial sobre lo ocurrido». Y ello, a pesar de la «conmoción» que causó la noticia de su partida.
Cada año fallecen profesores y alumnos de la UNSa (algunos atropellados), pero muy pocas veces ha habido «comunicados oficiales» sobre sus decesos.
Probablemente, tratándose de «Porota», la conmoción institucional sea tan fuerte, que las banderas ondeen a media hasta durante los siete días de duelo que el rector Nina decrete por una pérdida tan sensible para la ciencia y la educación superior salteña.
