Lo ha hecho publicando una foto suya en amena charla con la también diputada nacional libertaria Lilia Lemoine, quien sorprendentemente parece hipnotizada por la destreza verbal y los viriles encantos del maduro diputado salteño.
En esta última tarea, muchos no lo tenían registrado a Zapata, pero hay quien dice que sus bigotazos son irresistibles.
La foto parece confirmar que el diputado salteño es un consumado entendido en las artes chamuyatorias, pues, como mandan los cánones del tango, tiene a su percanta contra la pared.
Solo falta el farol en la esquina, el pañuelo en el cuello y un fuelle que rezonga en la cortada mistonga para terminar de armar una auténtica melodía de arrabal.

